Hay pólizas que en su letra pequeña incorporan cláusulas en las que se indica que sólo cubren un porcentaje del coste de los bomberos.
Cuando se va a contratar una póliza de hogar se debe examinar siempre de forma detallada la cobertura de daños por agua e incendio. Los siniestros originados por agua (inundaciones por incidencias fluviales o de la red de agua, humedades originadas por un vecino…) son muy frecuentes y, normalmente, representan un gran coste de reparación, por lo que es fundamental que estén limitadas en la póliza. Se debe tener cuidado, porque no en todos los casos la cobertura de este apartado es total.
En cuanto al riesgo de incendios, normalmente las compañías indemnizan con el 100% del continente y del contenido, pero hay pólizas que en la letra pequeña incorporan cláusulas en las que se indica que sólo cubren un porcentaje del coste de los bomberos. Esta circunstancia es relativamente frecuente, por lo que resulta aconsejable prestar especial atención a este punto.
Finalmente, se debe prestar atención a las coberturas limitadas por máximos, mínimos o franquicias, especialmente, a los límites en las indemnizaciones de los riesgos complementarios, así como a los porcentajes que se aplican en cada caso. Y una cosa más, examinar con sumo cuidado la letra pequeña.
Por otra parte, para evitar problemas con la compañía de seguros en relación con el contenido, en las pólizas se suelen diferenciar tres categorías de objetos que permiten una clara identificación. Para ello, merece la pena examinar la vivienda, habitación por habitación, identificando todo lo que se tenga dentro de estos tres grupos:
La prevención de incendios
Las pólizas de seguro de hogar cubren el riesgo de que se produzca un incendio en la vivienda. A pesar del sosiego que da disponer de un contrato de estas características con una empresa aseguradora, lo más útil es que guardes la diligencia debida para que no se produzca ningún tipo de incendio en casa. Para ello conviene seguir las siguientes recomendaciones prácticas:
1.Instalar un detector de humo con alarma en cada piso de la casa. Si se compra uno importado, las siglas UL (por Underwriter’s Laboratories) indican que el aparato ha sido sometido a tests exigentes de calidad. Siempre hay que probarlo al menos dos veces al año mientras que la batería del detector hay que testarla una vez al mes. Lo que nunca se ha de hacer es quitarla para usarla en otro lado y reemplazarla una vez al año. El detector conviene renovarlo cada 10 años.
2. Tener un extintor en casa, aprender a usarlo y practicar con él.
3. Si se usan calefactores eléctricos se recomienda ponerlos a no menos de un metro de material combustible. No deben usarse cables alargadores excepto si es absolutamente necesario. En esos casos, hay que mantenerlos desenrollados y no cubrirlos con alfombras ni otros elementos).
4. No sobrecargar los enchufes eléctricos.
5.No colocar ni guardar toallas, repasadores o utensilios de plástico en los estantes que quedan arriba del horno.
6. No usar mangas largas cuando se cocine o, en su defecto, remangarse. Pueden prenderse fuego o voltear recipientes y provocar quemaduras.
7. Mantener encendedores y fósforos fuera del alcance de los niños. No estimular su curiosidad con estos elementos.
8. Al vaciar los ceniceros, chequear que su contenido esté perfectamente apagado.
9. Cuando sea posible, utilizar tapicería con materiales resistentes al fuego. Controlar siempre la tapicería después de que se hayan sentado fumadores. No colocar ceniceros en los apoyabrazos.
10. No fumar en la cama. Es una causa importante de muerte por incendios en el domicilio. Alejar las estufas hasta al menos un metro de la cama. Tampoco secar las vestimentas o el calzado sobre ellas.
11. Al comprar vestimentas, priorizar la elaborada con materiales de difícil combustión, como 100% poliester, nylon, lana o seda. En cambio, el algodón, las mezclas algodón/poliester, el rayon y el acrílico se encienden más fácil y se queman más rápido. Esto es especialmente útil para la ropa de cama de mayores de 65 años, quienes tienen una incidencia altísima de lesiones o muerte por combustión de pijamas, robes y camisones.
12. Enseñar estas medidas a todas las personas que viven en la casa.
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